DELE C2 Reading practice test 1
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DELE C2 Reading practice test 1 is a reading paper for the DELE C2 exam. It takes 60 minutes. The PDF has 9 pages and 3 sections. You can download the PDF for free, with no account.
Updated 4 November 2026, Faust Academy team
In this paper
- El agua delante del telón
- Un sábado de pancartas
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Tarea 1
Lea el texto y rellene los huecos (1 - 12) con la opción correcta (a / b / c). Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.
El agua delante del telón
Cuando se anunció que delante del Teatro Lumbreras se instalaría una piscina pública durante el verano, la ciudad __(1)__ la noticia con escepticismo. Un vaso de agua clorada sobre los adoquines de la plaza, a la sombra de un edificio consagrado a la tragedia y a la comedia, parecía más una ocurrencia de concejal que un proyecto serio. En los primeros días, pocos repararon __(2)__ que el agua devolvía, temblorosa, la imagen de la fachada, como un decorado sumergido. Luego llegó el calor, y con él una sucesión de jornadas sin una sola nube, como si el verano __(3)__ firmado un contrato con la ciudad. Acudieron los jubilados, que nadaban largos lentos y metódicos con una __(4)__ de funcionario, mientras los niños se lanzaban al agua entre gritos y salpicaduras. Como el aforo era limitado, en los días más tórridos las colas daban la vuelta a la manzana; __(5)__, nadie protestaba. Había algo de pacto tácito en aquella espera. El teatro, __(6)__ fachada se reflejaba en el agua, acabó formando parte del paisaje de los bañistas. Su director, __(7)__ el más incrédulo de todos, terminó dándose un chapuzón una tarde de agosto, ante el regocijo de los presentes. Visto con perspectiva, aquello fue algo más que una atracción estival: con la piscina, la ciudad __(8)__ una vieja deuda con unos vecinos que nunca habían tenido dónde bañarse cerca de casa. Y cuanto más se acercaba el final, __(9)__ gente se dejaba caer por la plaza, como quien apura las últimas páginas de una novela. El último día tuvo algo de __(10)__: los bañistas se despedían del agua en voz baja, como quien se despide de un pariente, y algunos se quedaban sentados en el borde, sin decidirse a marcharse. Desmontada la estructura, la plaza volvió a ser un lugar de paso, a __(11)__ de las marcas que el vaso dejó en el adoquinado. Quizá solo caemos en la __(12)__ de lo que tuvimos cuando sabemos que es efímero. Aquella piscina valió lo que valió precisamente porque tenía fecha de caducidad.
1. Hueco 1
a) albergó
b) acogió
c) hospedó
2. Hueco 2
a) con
b) a
c) en
3. Hueco 3
a) hubiera
b) había
c) habría
4. Hueco 4
a) desidia
b) premura
c) parsimonia
5. Hueco 5
a) por ende
b) con todo
c) a saber
6. Hueco 6
a) cuyo
b) la cual
c) cuya
7. Hueco 7
a) a la sazón
b) a la postre
c) en su defecto
8. Hueco 8
a) dirimía
b) saldaba
c) enmendaba
9. Hueco 9
a) tanta
b) mayor
c) más
10. Hueco 10
a) velatorio
b) verbena
c) vendimia
11. Hueco 11
a) salvedad
b) reserva
c) excepción
12. Hueco 12
a) evidencia
b) cuenta
c) razón
Tarea 2
Lea el siguiente texto, del que se han extraído seis párrafos. A continuación, lea los siete fragmentos propuestos (A - G) y decida en qué lugar del texto (13 - 18) hay que colocar cada uno de ellos. HAY UN FRAGMENTO QUE NO TIENE QUE ELEGIR. Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.
Un sábado de pancartas
A media mañana la plaza mayor ya no admitía a nadie más. Llegaban en grupos desde los institutos y las facultades, con pancartas pintadas a mano la víspera en algún garaje: «Treinta en el aula, ni uno más», «Becas en septiembre, no en marzo». Había música, había padres que se habían sumado por curiosidad y había, sobre todo, un ambiente más de fin de curso que de barricada. __(13)__ Esa minuciosidad, que a algún veterano de otras protestas le pareció casi escolar, tenía una explicación sencilla: nadie quería regalar un pretexto. Los convocantes sabían de sobra lo que suele decirse de ellos: que no creen en nada, que se movilizan con un clic y que viven absortos en el móvil, ajenos a cuanto ocurre más allá de la pantalla. __(14)__ De aquellos debates digitales salió la consigna que más se repitió durante el recorrido, «Queremos estudiar, no sobrevivir», coreada con idéntica cadencia por chicas de quince años y por doctorandos que llevan meses esperando una ayuda que nunca termina de llegar. Hubo discursos breves, leídos con nervios desde un camión prestado. Se leyó un manifiesto que pedía aulas menos abarrotadas y becas pagadas a tiempo, se aplaudió, se cantó, y la manifestación se disolvió a la hora prevista, sin un solo incidente. __(15)__ Lo que siguió fue rápido y confuso: carreras, petardos, un cordón policial que avanzaba y retrocedía sin rumbo aparente y, al final, un balance demasiado conocido: contenedores ardiendo, dos sucursales bancarias con los cristales rotos y cargas policiales en tres barrios. __(16)__ Esa ambigüedad es la que nadie quiso ver después. __(17)__ Los organizadores, que lo habían previsto casi todo, no habían previsto eso: que su jornada la contaran otros. En las tertulias de la semana se repitió una y otra vez la misma pregunta: ¿por qué acabó así? __(18)__ Esa, y no la otra, es la pregunta que debería quitarnos el sueño. A Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro. B El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa. C Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían. D Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo. E Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna. F Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban. G Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida.
13. Hueco 13
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
14. Hueco 14
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
15. Hueco 15
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
16. Hueco 16
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
17. Hueco 17
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
18. Hueco 18
A) Al día siguiente bastó un puñado de fotografías, las mismas en casi todas las portadas, para que la jornada entera quedara reducida a un contenedor en llamas. De la plaza llena a mediodía, de las pancartas pintadas a mano, apenas quedaba rastro
B) El cambio no llegó de golpe, sino por goteo. Hacia las ocho, cuando la cabecera ya se había disuelto y los autobuses de la periferia empezaban a llevarse a los más jóvenes, quedaron en las calles adyacentes grupos dispersos que no parecían tener prisa por volver a casa
C) Esa misma noche, los propios organizadores se apresuraron a atribuir los destrozos a grupos llegados de fuera, una versión que, a la vista de las imágenes, no todos compartían
D) Quizá convenga, entonces, invertir esa pregunta. No por qué una parte acabó en disturbios, sino por qué miles de chavales que, según se nos dice, no creen en nada, dedicaron un sábado entero a reclamar aulas menos abarrotadas y becas que lleguen a tiempo
E) Nada se había dejado al azar. Un enjambre de voluntarios con petos fluorescentes repartía botellas de agua, recordaba a gritos el recorrido pactado con las autoridades y reconducía, con paciencia de monitor de campamento, a quien amagaba con salirse de la columna
F) Resulta difícil decir quiénes eran. Algunos conservaban aún en la chaqueta la pegatina de la mañana; otros llevaban la cara tapada desde mucho antes de que hubiera nada que temer, y no faltaban los curiosos que grababan con el móvil sin saber muy bien de qué lado estaban
G) Y, sin embargo, fue precisamente en esas pantallas donde se fraguó la jornada: semanas de mensajes reenviados, de vídeos de apenas un minuto y de encuestas improvisadas en las que se votó desde el lema hasta la hora de salida
Tarea 3. Seis miradas sobre el cristal
A continuación, tiene seis textos (A - F) en los que seis personas hablan de su relación con la limpieza de cristales y ventanas, y ocho enunciados (19 - 26). Léalos y elija el texto que corresponde a cada enunciado. RECUERDE QUE HAY TEXTOS QUE DEBEN SER ELEGIDOS MÁS DE UNA VEZ. Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.
A. Begoña
Llevo once años colgada de las fachadas de Bilbao, en una plataforma que sube y baja por torres de oficinas. La gente siempre me pregunta por el vértigo, y yo siempre respondo lo mismo: el vértigo se pasa en una semana; lo que de verdad asusta es el día en que compruebas el arnés sin mirarlo. Ese día ya te crees veterana, y ahí empiezan los accidentes. Por eso repito cada revisión como si fuera la primera, aunque mis compañeros se rían. No voy a idealizar el oficio: madrugar duele, las manos se agrietan con el agua y en invierno el viento del Cantábrico te atraviesa la ropa. Pero el frío de las seis de la mañana se olvida cuando ves amanecer sobre la ría desde la planta treinta. Hay quien paga por esas vistas; a mí me pagan por tenerlas.
B. Joaquín
En el taller de la catedral de León trabajo con vidrieras que llevan setecientos años filtrando la luz. Lo primero que aprende uno aquí es a desconfiar de las buenas intenciones. Hay paneles en los que faltan ojos, manos, pliegues de túnicas: quienes frotaron estas vidrieras con tanto esmero hace cincuenta años se llevaron por delante los rostros pintados que querían salvar. Usaban abrasivos y estaban orgullosos del brillo. Yo apenas retiro la costra que amenaza el vidrio, con hisopos y mucha paciencia, y todo lo que añado debe poder quitarse mañana sin dañar nada. Mis amigos creen que es un oficio de artista. Se equivocan: el artista firmó hace siglos, y mi mérito consiste en que no se note que he pasado por aquí. Si dentro de un siglo alguien nota mi mano en esta vidriera, habré fracasado.
C. Marisol
Tengo una pequeña empresa de limpieza doméstica en Sevilla: somos cuatro mujeres y una furgoneta. El año pasado varias clientas se compraron esos robots que se pegan al cristal y van solos de un lado a otro. Al principio me hizo gracia; luego llegaron las llamadas. Desde que se compraron el robot me pidieron rebaja, y tuve que bajar el precio de los cristales aunque el aparato no toque ni un marco. Los raíles siguen llenos de polvo, las esquinas quedan con un cerco gris y alguna ha rociado el aluminio con un producto que no era para eso y lo ha dejado manchado para siempre. Lo demás lo seguimos haciendo nosotras, claro, pero ya no cobro como antes. No culpo a nadie: la gente ve el vidrio brillante y piensa que el trabajo está hecho.
D. Teodoro
Desde que me jubilé, los cristales de casa son cosa mía. Mi mujer dice que los limpio como quien va a misa, y no le falta razón: cada primer sábado de mes preparo el cubo con agua tibia y un chorro de vinagre, arrugo el periódico del día anterior y empiezo por la ventana de la cocina, igual que hacía mi madre en el piso de Zaragoza. Mis nietos me han regalado de todo, hasta una pistola pulverizadora con un líquido azul. No me engaño: ya sé que con una bayeta de microfibra acabaría antes y mejor, pero el olor a vinagre me devuelve a la cocina de mi madre, y eso no lo venden en ninguna droguería. Además, ahora casi no hay periódicos de papel; los guardo como oro.
E. Ainhoa
Fotografío arquitectura en Valencia, sobre todo interiores: vestíbulos, bibliotecas, casas con grandes ventanales. Los estudios de arquitectura me contratan para que sus edificios parezcan recién nacidos, y casi siempre lo consiguen: el equipo de limpieza pasa la víspera y el vidrio desaparece, que es lo que buscan. Pero confieso una debilidad que no siempre les cuento a los clientes. Hay días en que pido que no limpien el ventanal: las huellas de la lluvia le dan a la luz una textura que ningún filtro imita. La sombra de esas gotas secas sobre un suelo de mármol cuenta que alguien vive allí, que el edificio respira. Con los años he entendido que mi manera de mirar está precisamente en esos detalles que otros borrarían, y que una foto demasiado perfecta se parece a todas las demás.
F. Rubén
Llevo el mantenimiento de un edificio de oficinas de doce plantas en Madrid, con una fachada que es casi toda cristal. Cada mes coordino a la empresa de limpieza, reviso juntas, persianas, la grúa de la azotea. Hace dos años la dirección quiso instalar robots limpiacristales en la fachada; hicimos números, vimos que no podían con los salientes y descartamos la idea. Lo que más me cuesta de este puesto no es el presupuesto ni los horarios, sino otra cosa. Un cristal limpio no lo ve nadie; un cristal sucio me llena el correo de quejas antes del mediodía. Basta una paloma o una tormenta de polvo sahariano para que de repente todo el mundo sepa quién soy. En doce años, nadie me ha escrito para decirme que las ventanas estaban bien. Y reconozco que eso escuece.
19. Admite que su fidelidad a un procedimiento heredado responde más al apego sentimental que a su eficacia.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
20. Sitúa el mayor riesgo de su ocupación en la confianza que da la costumbre, no en el miedo a la altura.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
21. Se duele de que su labor solo se haga perceptible cuando se descuida.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
22. Alerta de que un afán desmedido de limpieza puede arruinar precisamente lo que se quiere preservar.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
23. Reconoce que en ocasiones prefiere no eliminar las imperfecciones del vidrio por el efecto que consiguen.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
24. Considera que lo que le permite contemplar su trabajo compensa sus incomodidades.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
25. Ha tenido que revisar sus precios porque la clientela equipara su trabajo con el de una máquina.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
26. Entiende que su tarea exige renunciar a dejar una huella personal.
A) Begoña
B) Joaquín
C) Marisol
D) Teodoro
E) Ainhoa
F) Rubén
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