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Instituto CervantesDELE C1 Reading practice test 1

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DELE C1 Prueba 1. Comprensión de lectura y uso de la lengua, practice test 01Reading 1 / 2

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DELE C1 Reading practice test 1 is a reading paper for the DELE C1 exam. It takes 90 minutes. The PDF has 15 pages and 5 sections. You can download the PDF for free, with no account.

Updated 4 November 2026, Faust Academy team

In this paper

  • Programa Semilla Visual 2027: bases de la convocatoria
  • Saber colgar las botas: el difícil arte de retirarse a tiempo
  • Los límites de la solidaridad
  • El billete que pesa en la conciencia

Exam material is in Spanish.

Every PDF is free. How Faust marks

Independent Faust practice material. Not published or endorsed by the Instituto Cervantes.

Inside the paper

Tarea 1

A continuación, leerá el texto de las bases de una convocatoria de ayudas para proyectos de inteligencia artificial. Conteste a las preguntas (1 - 6). Seleccione la opción correcta (a / b / c). Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.

Programa Semilla Visual 2027: bases de la convocatoria

La Fundación Almendra Digital, con sede en Valencia, convoca la primera edición del Programa Semilla Visual, cuyo objeto es acompañar a grupos de investigación que hayan desarrollado un prototipo en el ámbito de la generación de imágenes o de los modelos visuales mediante inteligencia artificial y que deseen dar el paso de convertirlo en una empresa. Los fondos se destinarán a la constitución y puesta en marcha de dicha empresa; no se contemplan, por tanto, partidas para investigación básica. Del mismo modo, quedan fuera del alcance del programa las sociedades que ya facturen o que tengan una presencia consolidada en el mercado. Bases: 1.º Podrán concurrir equipos formados por entre dos y seis personas. Al menos uno de sus integrantes deberá tener, o haber tenido en los tres años anteriores a la fecha de solicitud, un contrato con una universidad o un centro público de investigación. No es necesario que la empresa exista en el momento de presentar la candidatura: bastará con que se constituya en un plazo de seis meses a partir de la resolución. Su domicilio social habrá de estar en la Comunitat Valenciana, si bien no se exige a los miembros del equipo residencia alguna en dicha comunidad; pueden vivir en cualquier punto de España o de la Unión Europea. 2.º Las solicitudes se enviarán por correo electrónico a semillavisual@almendradigital.org e irán acompañadas de una memoria técnica, un plan de negocio a tres años y el currículum de cada integrante. En la memoria deberá constar de dónde proceden los conjuntos de imágenes empleados para entrenar los modelos y con qué base jurídica se han utilizado. Asimismo, los equipos facilitarán un acceso de demostración al prototipo para que el comité pueda probarlo; no se pedirá, en cambio, el código fuente. 3.º Un comité de expertos externos valorará la calidad técnica de la propuesta, su viabilidad comercial, la composición del equipo y el uso responsable de la tecnología. Recibirán puntos adicionales aquellos proyectos que, más allá de la imagen fija, avancen hacia la simulación de entornos completos, los llamados «modelos del mundo», con aplicaciones, por ejemplo, en robótica o arquitectura. El número de usuarios activos del prototipo solo se tendrá en cuenta para deshacer posibles empates. Las publicaciones científicas del equipo no serán objeto de evaluación: lo que se juzga es el proyecto empresarial, no la trayectoria académica de sus promotores. 4.º Cada proyecto podrá recibir hasta 120 000 euros, que se abonarán en dos pagos. El primero, equivalente al 40 % de la ayuda, se hará efectivo una vez constituida la empresa. El 60 % restante se librará tras una revisión intermedia, en el noveno mes, en la que se comprobará el cumplimiento de los hitos pactados con la fundación. Si estos no se hubieran alcanzado, el segundo pago podrá reducirse o incluso cancelarse. Los gastos en servidores, servicios en la nube y capacidad de cálculo serán subvencionables durante toda la duración del programa, aunque en ningún caso podrán superar el 30 % del importe total concedido. 5.º Los modelos y resultados desarrollados pertenecerán al equipo o a la empresa que este constituya, salvo que exista un acuerdo distinto con la universidad o el centro de investigación de procedencia de sus miembros, o que la normativa propia de dicha institución disponga otra cosa. Los equipos estarán obligados a declarar cualquier acuerdo de este tipo en su solicitud. La fundación no tomará participación alguna en el capital de las empresas, tampoco en futuras rondas de inversión, y se limitará a reservarse el derecho de mencionar y mostrar los resultados en sus actividades de divulgación. Se anima a los equipos a publicar sus modelos con licencia abierta, aunque se trata de una decisión voluntaria y sin plazo determinado. 6.º El plazo de presentación permanecerá abierto del 15 de enero al 31 de marzo de 2027. La resolución se publicará en la página web de la fundación antes del 30 de junio, y los equipos seleccionados dispondrán de diez días hábiles para aceptar la ayuda. 7.º Los beneficiarios se comprometen a participar en un programa de mentoría de doce meses, que combinará sesiones en línea con encuentros trimestrales en Valencia, y a entregar una memoria final sobre el uso de los fondos. 8.º La participación en la convocatoria supone la aceptación íntegra de estas bases y de la decisión del comité, que será inapelable.

1. Según el texto, la finalidad principal de la convocatoria es…

a) financiar líneas de investigación básica en universidades públicas

b) ayudar a grupos de investigación a transformar sus resultados en empresas

c) reforzar la posición de empresas de inteligencia artificial ya consolidadas

2. Las bases establecen que podrán presentarse los equipos que…

a) hayan constituido ya una sociedad en el momento de presentar la solicitud

b) cuenten con al menos un integrante residente en la Comunitat Valenciana

c) cuenten con al menos un integrante con experiencia reciente en un centro público de investigación

3. En cuanto a la documentación, el texto indica que los equipos deberán…

a) detallar la procedencia de las imágenes con las que han entrenado sus modelos

b) facilitar el código fuente de su prototipo

c) adjuntar un plan de negocio respaldado por una entidad bancaria

4. Según el texto, el comité de evaluación otorgará puntuación adicional a los proyectos que…

a) acrediten un número elevado de usuarios del prototipo

b) amplíen la generación de imágenes hacia la simulación de entornos

c) estén avalados por publicaciones en revistas internacionales

5. En relación con la financiación, se indica que…

a) se abonará en un único pago al constituirse la empresa

b) el segundo pago estará sujeto a una revisión de los hitos acordados

c) cubrirá los gastos de capacidad de cálculo solo durante los primeros nueve meses

6. Sobre la propiedad intelectual, las bases establecen que…

a) la fundación podrá adquirir una participación minoritaria si la empresa recibe inversión externa

b) los modelos deberán publicarse con licencia abierta transcurridos dos años desde la resolución

c) los equipos conservarán sus derechos, salvo acuerdo distinto con su centro de procedencia

Tarea 2

Lea el siguiente texto del que se han extraído seis párrafos. A continuación, lea los siete fragmentos propuestos (A - G) y decida en qué lugar del texto (7 - 12) hay que colocar cada uno de ellos. HAY UN FRAGMENTO QUE NO TIENE QUE ELEGIR. Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.

Saber colgar las botas: el difícil arte de retirarse a tiempo

Cuando un futbolista se despide de los terrenos de juego, decimos que «cuelga las botas»; cuando un torero abandona los ruedos, que «se corta la coleta»; y de quien renuncia al sacerdocio, o a cualquier vocación que parecía para toda la vida, se dice que «ha colgado los hábitos». La lista no acaba ahí: también se «baja la persiana» o se «echa el cierre», y quien se rinde «tira la toalla», como el preparador que la lanza al cuadrilátero para detener un combate. Del estadio a la plaza de toros y del convento al gimnasio, el español dispone de un repertorio generoso de expresiones para nombrar el momento de dejar algo. __(7)__ Esa sospecha tiene raíces profundas. Desde la infancia aprendemos que la constancia es una virtud y que quien persevera termina llegando a la meta; refranes, biografías ejemplares y discursos de graduación repiten la misma lección. __(8)__ Es entonces cuando entra en juego lo que los economistas llaman «falacia del coste hundido»: la tendencia a mantener una decisión porque ya hemos invertido en ella tiempo, dinero o ilusión, aunque todo indique que no nos conviene. __(9)__ Si en el cine el perjuicio se limita a un par de horas perdidas, en el caso de un negocio, una carrera universitaria o unas oposiciones el precio puede medirse en años. Y cuanto más se ha puesto en juego, más difícil resulta admitir que el camino ya no conduce a ninguna parte. Marta Olaizola, psicóloga especializada en orientación laboral, lleva más de una década acompañando a personas que se plantean un cambio de rumbo. __(10)__ Ese permiso, advierte, rara vez puede concederlo otra persona. La familia y los amigos opinan desde sus propios miedos, y en el entorno laboral suele premiarse a quien se queda antes que a quien se marcha. ¿Cómo saber, entonces, que ha llegado el momento? Olaizola desconfía de las listas de señales infalibles que circulan por las redes. __(11)__ Eso no significa que haya que tirar la toalla al primer tropiezo. La diferencia, insiste, está entre el cansancio pasajero, ese que se alivia con unas vacaciones, y un desapego que persiste incluso después de haber descansado. «Si vuelves de agosto y a los tres días sientes lo mismo que en junio, ya te has ido, aunque sigas acudiendo cada mañana», resume. Saber distinguir una cosa de la otra permite, además, marcharse sin rencor, cerrando una etapa en lugar de huir de ella. Quizá por eso el público guarda mejor recuerdo de algunos futbolistas que se retiraron en plena forma que de otros que apuraron hasta la última temporada. __(12)__ A El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada. B Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia. C Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada. D Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla. E Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido. F Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma. G Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien.

7. Hueco 7

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

8. Hueco 8

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

9. Hueco 9

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

10. Hueco 10

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

11. Hueco 11

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

12. Hueco 12

A) El ejemplo de manual es el del espectador que aguanta hasta los créditos una película que le aburre desde el primer cuarto de hora, solo porque ya ha pagado la entrada

B) Prefiere plantear una pregunta sencilla: si hoy, sabiendo lo que ya sé, tuviera que empezar de cero, ¿volvería a elegir esto? Cuando la respuesta sincera es que no, lo que retiene a la persona ya no es el proyecto, sino la inercia

C) Lo contrario, abandonar al primer contratiempo, tampoco es garantía de nada: quien cambia de rumbo cada pocos meses corre el riesgo de no terminar nunca nada

D) Curiosamente, tanta riqueza expresiva no ha servido para quitarle al gesto su mala fama: fuera del terreno de la metáfora, a quien deja un trabajo, una carrera o un proyecto se le sigue mirando con cierta sospecha, como si hubiera perdido una batalla

E) Al fin y al cabo, colgar las botas no equivale a renegar de ellas: muchas veces quien las cuelga a tiempo es, precisamente, quien más las ha querido

F) Nadie discute el valor de esa enseñanza. El problema surge cuando la perseverancia deja de ser un medio para llegar a algún sitio y se convierte en un fin en sí misma

G) Según ella, la mayoría no acude a su consulta para decidir si lo deja, sino en busca de permiso: hace tiempo que conocen la respuesta, pero necesitan oírsela decir a alguien

Tarea 3

Lea el texto y responda a las preguntas (13 - 18). Seleccione la opción correcta (a / b / c). Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.

Los límites de la solidaridad

Marta Iriarte Durante las primeras semanas de la guerra, los puntos de recogida de mi barrio no daban abasto. En el polideportivo se amontonaban cajas de leche en polvo, mantas y medicamentos; un grupo de vecinos alquiló dos camiones y los llenó en una tarde, y las televisiones acudieron a grabar las colas de gente que esperaba para entregar bolsas. Nadie que haya visto aquello puede dudar de que la generosidad era auténtica, y me parece admirable. Pero conviene no confundir los términos: dar, por mucho que se dé, todavía no es ser solidario. Curiosamente, la guerra quedaba a miles de kilómetros, y precisamente esa distancia facilitaba el impulso: ayudar no rozaba nuestra vida cotidiana. ¿Por qué resulta tan atractiva la ayuda puntual? En parte, porque es el donante quien fija las reglas. Él decide cuándo entrega, cuánto y, sobre todo, en qué momento da por terminada su aportación. Hubo quien transfirió sumas nada despreciables, y no pretendo restarles mérito; pero incluso en esos casos el gesto viajaba en una sola dirección, de quien tiene a quien necesita, y una vez hecho permitía volver a casa sin haber cambiado una sola costumbre. La palabra tiene, sin embargo, una historia menos cómoda. En el siglo XIX, muchos obreros se organizaron en sociedades de socorros mutuos: cada miembro aportaba una pequeña cuota semanal a una caja común, de la que se pagaba al compañero que caía enfermo o se quedaba sin trabajo. Nadie cotizaba por compasión hacia otro, sino porque sabía que la próxima desgracia podía ser la suya. El que pagaba este mes podía ser el que cobrase el siguiente; no había benefactores ni beneficiarios fijos, solo personas expuestas a los mismos riesgos que decidían afrontarlos juntas. Es ahí donde aparecen los límites. El entusiasmo se enfría cuando la ayuda deja de ser un gesto hacia fuera y nos obliga a mirarnos a nosotros mismos. En mi barrio, algunos propietarios que llevaron cajas al polideportivo con entusiasmo se muestran ahora reacios a alquilar sus pisos a las familias recién llegadas: piden avales imposibles o, sencillamente, no contestan. No creo que sean hipócritas. Lo que les incomoda no es dar, sino descubrir que su propia situación, la de quien tiene una vivienda de sobra mientras otros no encuentran ninguna, forma parte del problema que querían aliviar. Hay otros caminos. En Benimaclet, un barrio de Valencia, una despensa vecinal llamada «La Alacena» empezó hace unos años como un reparto de alimentos atendido por voluntarios. Con el tiempo, quienes acudían a recoger comida empezaron a quedarse: hoy cubren turnos, participan en la asamblea y votan qué se compra y con qué normas se reparte. Ya resulta difícil saber quién ayuda y quién es ayudado. Es una iniciativa pequeña y no ha estado libre de tensiones; algunos de los voluntarios de la primera hora se marcharon cuando dejaron de ser los que decidían. Pero si alguien me pregunta qué aspecto tiene la solidaridad cuando se practica, suelo señalar aquel local. Nada de esto pretende despreciar la caridad. Hace falta, y seguirá haciendo falta, que alguien llene camiones cuando estalla una catástrofe; ambas formas de ayuda conviven y se necesitan. Tampoco niego que la empatía pueda ser un buen punto de partida. Pero sospecho que la solidaridad tiene menos que ver con lo que sentimos que con cómo ordenamos lo común. La sanidad pública, las pensiones o la prestación por desempleo son, en el fondo, herederas de aquellas cajas obreras: todos contribuimos a ellas y cualquiera de nosotros puede acabar necesitándolas. Quizá el verdadero reto no sea dar más, sino aceptar que estamos en el mismo barco. (Texto elaborado para esta práctica. España)

13. Según la autora, la oleada de donaciones que describe al comienzo del texto…

a) revela una sensibilidad colectiva más profunda de lo que se suponía

b) no basta, por sí sola, para hablar de solidaridad

c) obedece principalmente al eco que le dieron los medios

14. La autora considera que la ayuda puntual resulta atractiva porque…

a) deja en manos de quien da el alcance y la duración de su compromiso

b) produce resultados más visibles e inmediatos que otras formas de ayuda

c) exige un esfuerzo económico menor que otras formas de colaboración

15. De acuerdo con el texto, en su origen la solidaridad se basaba en…

a) el apoyo de quienes tenían más recursos a quienes tenían menos

b) las obligaciones que imponían las instituciones a sus miembros

c) la conciencia de compartir una misma vulnerabilidad

16. Según el texto, los límites de la solidaridad se ponen de manifiesto cuando…

a) ayudar obliga a quien ayuda a replantearse su propia posición de ventaja

b) las administraciones públicas asumen la gestión de la ayuda

c) las personas que necesitan apoyo proceden de otro país

17. El ejemplo de la despensa vecinal «La Alacena» le sirve a la autora para ilustrar…

a) las ventajas de las iniciativas pequeñas frente a las grandes organizaciones

b) el paso de una ayuda en una sola dirección a una relación entre iguales

c) la dificultad de mantener el voluntariado durante mucho tiempo

18. La autora concluye que la solidaridad…

a) debería sustituir progresivamente a la caridad

b) depende, sobre todo, de la empatía de cada individuo

c) es, ante todo, una manera de organizar lo que compartimos

Tarea 4

A continuación, tiene seis testimonios (A - F) de personas que cuentan qué hicieron con un sueño de juventud y ocho enunciados (19 - 26). Léalos y elija el testimonio que corresponde a cada enunciado. RECUERDE QUE HAY TESTIMONIOS QUE DEBEN SER ELEGIDOS MÁS DE UNA VEZ. Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.

A. Lucía

Con veintidós años terminé Canto en el conservatorio convencida de que acabaría en los grandes teatros. Durante seis años recorrí audiciones por media Europa, pagando billetes con clases particulares y durmiendo en pensiones baratas. Al principio cada rechazo me parecía mala suerte; con el tiempo, en las audiciones comprendí que había cientos de voces como la mía, y que con eso no alcanzaba: hacía falta algo más, o muchísima fortuna. A los treinta acepté la plaza de profesora de música en un instituto de Valencia, y no lo viví como una derrota. Los sábados ensayo con un coro de aficionados del barrio. Hay algo muy liberador en eso: ahora canto porque quiero, no porque tenga que pagar el alquiler con ello. Y cuando un alumno descubre su voz, siento que la mía sigue sirviendo para algo.

B. Ernesto

Pasé quince años diseñando turbinas en una ingeniería de Bilbao y soñando con el mar. A los cuarenta y uno hipotequé mi piso, dejé el empleo y abrí una escuela de vela en una ría gallega. El primer verano fue precioso: barcos llenos, críos que aprendían a leer el viento. Pero no había calculado los inviernos sin clientes, ni las reparaciones, ni los seguros. Tres temporadas después cerré con más deudas que alumnos y tardé años en recuperar el piso. Ahora trabajo otra vez como ingeniero y, cuando miro atrás, no culpo al sueño, sino a mi improvisación: me lancé sin hacer números. Volvería a hacerlo mañana, eso sí, con un colchón ahorrado y sin hipotecar el piso. La ilusión no estaba equivocada; lo que fallaba era el plan.

C. Marta

A los veinte años estaba segura de que publicaría antes de los treinta. No fue así. En casa escribir era cosa de vagos, así que durante años lo hice a escondidas: de madrugada, con los cuadernos guardados debajo del colchón, como quien esconde algo vergonzoso. Entré a trabajar en una notaría de Salamanca para no dar explicaciones y allí me quedé. Fui acumulando manuscritos, rechazos y algún premio local que nadie en mi familia llegó a conocer. Al final, mi primera novela salió cuando ya había cumplido cincuenta y dos años, y a la notaría seguí yendo cada mañana, como sigo haciéndolo hoy. No me quejo del retraso: escribí lo que necesitaba escribir, aunque tardara treinta años en encontrar quien lo leyera.

D. Julián

Desde chico, en la cocina de mi abuela en Triana, supe que quería tener un restaurante propio. Lo abrí a los treinta y cinco con Paco, mi amigo de toda la vida. Durante cuatro años no hubo domingos ni vacaciones: catorce horas diarias, discusiones por cada factura, noches en las que llegaba a casa y mi mujer ya dormía. Un día dejó de esperarme. Con Paco las cosas se torcieron por dinero y acabamos hablando solo a través de abogados. El restaurante se llevó mi matrimonio y la amistad de mi socio, y al final ni siquiera sobrevivió: cerramos sin deudas, pero sin nada más. Hay sueños que cuestan demasiado, y este fue uno. No lo repetiría. Ahora solo cocino para los amigos en casa, y ni siquiera eso me sabe como antes.

E. Inés

Tenía diecinueve años y una carta de admisión de una compañía de danza contemporánea en Madrid cuando a mi madre le diagnosticaron una enfermedad larga. Mis hermanos eran pequeños y mi padre trabajaba fuera de Guadalajara toda la semana; alguien tenía que quedarse, y fui yo. Guardé la carta en un cajón y empecé a dar clases de baile a niñas del barrio para ayudar en casa. Mi madre se recuperó, los años pasaron y Madrid dejó de ser una opción. Digo que no me arrepiento, y casi siempre me lo creo. Hice lo que debía y tengo una vida buena. Solo que, de vez en cuando, cuando todos duermen, pongo en el ordenador los vídeos de aquella compañía y me quedo mirándolos hasta muy tarde. La carta, por cierto, sigue en el mismo cajón.

F. Rodrigo

Durante veinte años llevé la contabilidad de empresas ajenas en Córdoba y, en cada viaje a las sierras, me imaginaba con cabras y una quesería. Nunca fui de tirarme a la pileta. Primero compré un terreno chico; los fines de semana arreglaba corrales y aprendía a cuajar leche con un vecino. Después pedí reducir mi jornada en el estudio, y los quesos empezaron a venderse en ferias y almacenes del pueblo. Tardé unos seis años en firmar mi renuncia, y solo lo hice cuando las ventas ya cubrían los gastos de la casa. Mis amigos se reían de mi prudencia. Yo no lo veo como cobardía: fui pasando de un mundo al otro sin soltar una mano hasta tener bien agarrada la otra. Hoy vivo de la granja y duermo tranquilo.

19. Hizo realidad su aspiración mucho más tarde de lo previsto y sin dejar nunca su trabajo habitual.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

20. Deja entrever que no está tan en paz con su renuncia como asegura.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

21. Valora que su afición ya no dependa de tener que ganarse la vida con ella.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

22. Se acercó a su meta poco a poco para no poner en peligro lo que ya tenía.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

23. Cuenta que el ambiente familiar le hizo esconder su vocación durante años.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

24. Afirma que volvería a intentarlo, aunque de otra manera.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

25. Lamenta que su proyecto le hiciera perder relaciones personales importantes.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

26. Reconoce que renunció después de comprobar que en su campo el talento no bastaba.

A) Lucía

B) Ernesto

C) Marta

D) Julián

E) Inés

F) Rodrigo

Tarea 5

Lea el texto y rellene los huecos (27 - 40) con la opción correcta (a / b / c). Marque las opciones elegidas en la Hoja de respuestas.

El billete que pesa en la conciencia

Hace apenas unos años, nadie __(27)__ que un billete de avión pudiera generar culpa. Volar era entonces sinónimo de progreso, de apertura al mundo y de una prosperidad recién conquistada; hoy, __(28)__, para muchos viajeros se ha convertido en una fuente de desasosiego. El debate ya no es cosa de especialistas: ha __(29)__ en las sobremesas familiares, en las tertulias radiofónicas y en las redes sociales, donde cada fotografía tomada desde la ventanilla puede desatar un aluvión de reproches o, como mínimo, algún comentario incómodo. No es que los ciudadanos __(30)__ de repente sensibles al clima, sino que la cuestión se plantea ahora __(31)__ términos morales: ¿importan de verdad las decisiones de una sola persona? Es esa pregunta, y no un repentino interés por la ciencia, la que ha transformado la conversación. Las respuestas son de lo más variadas. Unos compensan sus emisiones financiando proyectos de reforestación; otros han decidido quedarse en tierra de manera definitiva, __(32)__ algunos consideran un gesto meramente simbólico. Los defensores de la libertad de volar replican que, __(33)__ un solo viajero renunciara a su plaza, el vuelo despegaría igualmente. Este razonamiento, sin embargo, __(34)__ por alto que las aerolíneas ajustan su oferta a la demanda: si miles de personas __(35)__ de volar, las compañías acabarían reduciendo frecuencias y suprimiendo rutas. La decisión individual no sería, pues, una simple gota en el __(36)__, sino una pieza más de un cambio colectivo capaz de modificar el mercado. Más espinoso resulta el problema de la equidad. No es lo mismo pedir a una familia emigrada que renuncie a visitar a los suyos al otro lado del océano __(37)__ exigir el mismo sacrificio a quien encadena escapadas de fin de semana a capitales europeas. Una prohibición general castigaría por igual a quienes no tienen alternativa y a quienes vuelan por puro capricho, y de ahí que haya quien proponga gravar con tasas crecientes a los viajeros más frecuentes. Nadie discute que el transporte aéreo contamina; ni siquiera quienes defienden el derecho a volar __(38)__ niegan. La discrepancia reside en cómo repartir el esfuerzo y en cuánto debe exigirse a cada uno. __(39)__, cada vez que alguien duda ante la pantalla antes de pulsar el botón de compra, lo que está en __(40)__ no es solo el clima, sino la coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

27. Hueco 27

a) hubo imaginado

b) habría imaginado

c) habrá imaginado

28. Hueco 28

a) en cambio

b) en efecto

c) por ende

29. Hueco 29

a) incurrido

b) inmiscuido

c) irrumpido

30. Hueco 30

a) se han vuelto

b) se hayan vuelto

c) se volvieron

31. Hueco 31

a) en

b) con

c) desde

32. Hueco 32

a) el cual

b) cuyo

c) lo cual

33. Hueco 33

a) a no ser que

b) aunque

c) con tal de que

34. Hueco 34

a) pasa

b) deja

c) echa

35. Hueco 35

a) dejen

b) dejarían

c) dejaran

36. Hueco 36

a) desierto

b) océano

c) vaso

37. Hueco 37

a) que

b) como

c) a

38. Hueco 38

a) la

b) le

c) lo

39. Hueco 39

a) Sea como fuere

b) Dicho sea de paso

c) Por el contrario

40. Hueco 40

a) boga

b) juego

c) vilo

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